De la colección «Quiero un futuro verde» (Parte 5)

Después de destruir la fábrica

nos tumbamos en el suelo

a las afueras de la ciudad

agotados, sin fuerzas

sin saber que pasaría ahora.

Los días han pasado

encontramos comida en lata

en los estantes de la ciudad

y nos reagrupamos para volver

no había nada aquí para nosotros.

Al cuarto día de marcha

la brisa se hizo fresca

y empezamos a ver el cielo

más azul, menos gris

y la esperanza volvió a nacer en el corazón.

¿Sería posible que todo volviera a la normalidad?

Pero las heridas abiertas

en la tierra, en el mar y el aire

tardarían en ser cerradas.

Los del barco nos abrazaron

con una sonrisa en los labios

parecía que la contaminación disminuía

y el sol aparecía más fuerte

hermoso, caliente.

El mar nos devolvió a la realidad

las islas de basura seguían flotando

y la alegría se amorteció

dejando paso a la necesidad

de arreglarlo todo.

De construir para el futuro

pasar del metal gris

a la esperanza verde

y devolver el color a nuestro mundo.

En nuestra tierra 

se alzaron voces en pos la la limpieza

los jóvenes empujaban

y los mayores sonreían

la esperanza volvía

y también las viejas conductas.

¿Y ahora qué haríamos?

¿Como íbamos a construir nuestro futuro?

¿La humanidad había aprendido la lección

o volveríamos a la misma vida pasada?

A la luz de las estrellas

reflejadas en los ojos

de la mujer que amo

contemplamos con cierto temor

los nuevos tiempos que vienen.

“Todo depende de ti y de mi.

De la propia humanidad

para no volver atrás.

Y de nuestros hijos”

Me dijo acariciando

la vida que crecía en su vientre.

Me beso suavemente en los labios

y me dijo

“Pero teniendote como padre

seguro que saldrá

con la revolución en el corazón

y los ojos brillantes

ante el futuro por escribir”

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