De la colección Covid-19 (Parte 1)

Vengo de un ruido intenso

donde las calles llenas de vida

se mezclaban coches

con el vaivén incesante

de las gentes.

¡Y ahora silencio!

Recorro las calles muertas

grises, silenciosas

sin gente, sin coches

y escucho el ruido del silencio

ese sonido que todo lo envuelve

y llena de congoja los corazones

de aquellos que solitarios

nos adentramos en sus venas

grises y muertas.

Las gentes me miran

tras las puertas y ventanas

sonríen al verme

contentos de ver

como desafío el ruido del silencio

impuesto por los que mandan

seguros que hacen bien.

Y yo silencioso, cauto, temeroso

de que en cada esquina

cada timbre que llamo

cada puerta que abro

esté nuestro amigo invisible

que ha impuesto este

ruido del silencio

en nuestros corazones

para lanzarse a conquistar el mio

y dejarme marchito, encadenado

en el silencio impuesto

en mi hogar, aguardando.

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