De la colección «Covid-19»

Cuando la normalidad no existe

y la vida está encarcelada

detrás de una máscara

en mantener la distancia

entre cuatro paredes

deseamos alejarnos

raudos, veloces

hacía la soledad

de un paisaje verde y hermoso

pensando que el virus

no nos alcanzará.

Pero el viento nos trae el lamento

de aquellos que perdieron

 parte de su corazón

y no los pueden encontrar.

Y con el viento vuela libre

la misma muerte

que nos envuelve en la ciudades

donde la normalidad no existe

y nos deja el rastro

de unos corazones tristes.

Por más botellones que hagamos

fiestas ilegales

reuniones familiares

y descansar en las terrazas

la normalidad no volverá

es la realidad como una piedra

que nos golpea

y nos deja aturdidos unos instantes

y luego nos levantamos

y seguimos adelante

luchando por la tan ansiada libertad

y normalidad.