Cada vez que os miro

se me entristece el corazón

por la corrupción de algo

tan hermoso y brillante

que ocultais su hermosura

ante la negrura de vuestros actos

la lluvia en mis ojos se derrama

sin que pueda detenerla

sin que pueda deteneros.

Y todo el calor y color

se desvanecen ante mis ojos

dejando mi corazón triste

pues los hermanos no de sangre

se vuelven enemigos acérrimos

y los alejados en amigos.

Se vuelve hacia mí

cuando ven

la lluvia en mis ojos

y tratan de animarme

y abren su corazón

y su razón ilumina mi razón

de por que son alejados

de por que sus manos de acogen

y sus corazones me comprenden.

De mi corazón surge 

una alabanza a la vida

y un ruego por los alejados

que ahora son enemigos

cuando deberían ser hermanos

y aunque mi corazón llore

por cada uno de los caídos

por esta guerra suicida

mi plegaria es por todos

y mi esperanza

está en el amor.